Etapa 1Por qué invertir

Nivel principiante, etapa 1: Por qué invertir

Invertir es poner tus ahorros a trabajar.

Hay dos formas básicas de hacerlo. Puedes comprar pequeños trozos de empresas: las acciones. O puedes prestar dinero a gobiernos y empresas, que te lo devuelven con intereses: los bonos.

En España, invertir tiene mala fama. Casi siempre se empieza en la oficina del banco, con productos caros y difíciles de entender. Esta guía propone lo contrario: productos sencillos y baratos que te dan lo que gana el mercado y te piden unas pocas horas al año.

AccionesCompras una parte de una empresa: te llevas tu parte de sus beneficios, y de sus sustos.
BonosPrestas dinero a un gobierno o a una empresa y te lo devuelven con intereses.

El dinero parado pierde valor cada año.

Los precios suben un poco cada año. Es la inflación. En España subieron de media un 2,7 % al año entre 1990 y 2020.

Parece poco. Pero en esos treinta años, el dinero guardado en una cuenta perdió más de la mitad de lo que podía comprar, aunque el saldo no bajara ni un céntimo. Por eso no invertir también tiene riesgo, y es el único con la pérdida asegurada.

Lo que compra tu dinero parado

Pruébalo. Cada moneda equivale a 50 € de lo que compras hoy. Sube la inflación o los años y mira cuántas se vacían.

5.000 € de hoy comprarán lo que hoy compran 2.250 €.

Si dejas los intereses dentro, generan más intereses.

Imagina que cobras unos intereses cada año. Si los sacas, cobras siempre lo mismo: es el interés simple. Si los dejas dentro, al año siguiente también generan intereses. Esa bola de nieve es el interés compuesto.

Con 10.000 € al 5 % durante 40 años, sacando los intereses acabas con 30.000 €. Dejándolos dentro, con 70.400 €. Misma rentabilidad y más del doble de dinero: la diferencia la pone el tiempo.

Simple contra compuesto

Pruébalo. Añade una aportación mensual y mira quién pone más al final: tú o los intereses.

Lo que has aportadoIntereses reinvertidosTotal con interés simple

Reinvirtiendo terminas con 70.400 €; retirando los intereses, con 30.000 €. El tiempo pone la diferencia: 40.400 €. Desde el año 15, los intereses acumulados superan todo lo que has aportado.

Cuánto tarda tu dinero en duplicarse.

Hay un atajo para hacer la cuenta de cabeza. Divide 72 entre la rentabilidad anual y te saldrá, más o menos, cuántos años tarda tu dinero en duplicarse.

Si ganas al añoSe duplica enEn 36 años, se multiplica por
2 %36 años2
4 %18 años4
6 %12 años8
8 %9 años16

Funciona también con la inflación. Si los precios suben un 3 % al año, se duplican en 24 años.

Al 6 %, se duplica cada 12 años

1.000 € que ganan un 6 % al año. La regla dice 72 ÷ 6 = 12 años; la cuenta exacta da casi lo mismo.

Empezar pronto vale más que aportar mucho.

Lucía invierte 500 € al mes desde los 25 hasta los 40 años. Luego deja de aportar, pero no saca nada. Marcos invierte lo mismo desde los 35 hasta los 65: el doble de años y el doble de dinero.

¿Quién llega a los 65 con más?

Lucía contra Marcos

Pruébalo. Retrasa la edad a la que empieza Marcos y mira cuánto le cuesta cada año de espera.

Lucía · empieza a los 25Marcos

Lucía aporta 90.000 € y llega a los 65 con —. Marcos aporta 180.000 € y llega con —. —

Las comisiones crecen igual que tu dinero, pero en tu contra.

Un barco con el casco lleno de percebes avanza más despacio, aunque sople el mismo viento. Las comisiones le hacen eso a tu dinero.

Un 1,5 o un 2 % al año parece poco. Pero se cobra todos los años sobre todo lo que tienes, ganes o pierdas. Y te quita también lo que ese dinero habría ganado después. Con un fondo activo típico y sus gastos ocultos, las comisiones se llevan así más de un tercio de lo que tendrías en treinta años. Un fondo indexado, que verás más adelante, cobra hasta quince veces menos.

Lo que se queda por el camino

Pruébalo. Elige un producto o mueve la comisión. La zona rayada es lo que se queda por el camino.

Sin comisionesCon la comisión elegidaCoste acumulado

La gestora se queda con el 30 % de lo que habrías tenido.

Sin comisiones tendrías —; con ellas, —. La diferencia, —, son las comisiones más lo que esos euros habrían rentado. Tu dinero avanza al — anual neto.

En dos siglos, lo que más ha crecido son las acciones.

Hasta ahora hemos usado una rentabilidad fija, algo que en la vida real no existe. Con más de doscientos años de datos de EE. UU., la imagen es clara. Las acciones crecieron muchísimo más que los bonos, las letras del Tesoro y el oro. Y el dinero en efectivo perdió valor.

Un poco más adelante verás esta misma carrera desde 1928, con la vivienda incluida.

Un dólar de 1802, en poder de compra de 2013

Cada marca de la escala multiplica por diez. Las barras a la izquierda del dólar inicial son pérdidas.

Cuantos más años inviertes, menos extremos son los resultados.

El camino de las acciones no es tranquilo. En 1929 y en 2008 perdieron más de la mitad de su valor.

En un solo año, descontada la inflación, llegaron a ganar un 67 % y a perder un 39 %. Pero a veinte años, hasta el peor periodo de la historia de EE. UU. acabó en positivo. Por eso esta guía habla siempre de dinero que no vas a necesitar en al menos diez años.

Cuanto más larga la travesía, menos oleaje

Cada barra va del peor al mejor periodo de ese plazo, en rentabilidad anual descontada la inflación. Cuanto más corta, más predecible.

Pruébalo. Cambia los años que se mantuvo la inversión y mira cómo se estrecha la franja de las acciones.

Años invertido
AccionesBonosLetras del Tesoro

Con un año, las acciones han ido de −38,6 % a +66,6 %.

Comprueba lo que has aprendido.

Tienes 10.000 € en una cuenta sin intereses y los precios suben un 3 % al año. Dentro de 20 años…

Dos fondos invierten en lo mismo, pero uno cobra un 2 % al año y el otro un 0,2 %. A 30 años…

Lo que te llevas de esta etapa.

  • No invertir tiene un coste seguro: en treinta años, la inflación se come más de la mitad de lo que puedes comprar.
  • El interés compuesto necesita tiempo. Empezar diez años antes puede valer más que aportar el doble.
  • Las comisiones crecen igual que tu dinero, pero en tu contra.
  • Acciones para crecer y bonos para amortiguar, con dinero que no vayas a necesitar en diez años o más.

La receta: acciones y bonos de todo el mundo, a largo plazo y con costes mínimos. Hay un producto que reúne las tres cosas: el fondo indexado.

El milagro del interés compuesto sucumbe ante la tiranía de los costes compuestos.John C. Bogle