Ratio de Sharpe, Sortino, Calmar y alfa, explicados con datos

Nivel avanzado: nada de esto es necesario. Pero te enseña a no dejarte engañar.

Con el principiante y el medio tienes todo lo que hace falta para invertir bien durante décadas. Ya sabes medir lo que rinde una cartera y lo que arriesga. Este nivel es para entender las cifras de los profesionales, comprobar con datos lo que te ofrezcan y, si quieres, afinar tu cartera.

  1. Medir a fondoCuánto te pagan por cada susto, con los ratios que usan los profesionales, y qué futuros caben con tus números.
  2. Riesgo y precioQué riesgos se pagan, cómo se arma una cartera eficiente y cuánto vale una empresa.
  3. ¿Se le puede ganar?Los gestores, los gráficos, las cuentas de las empresas, el trading y los dividendos, uno a uno con los estudios. Y las alternativas serias.
  4. Las piezas y la palancaLos bonos y los derivados por dentro, invertir con dinero prestado, cuánto como mucho y dónde comprarlo todo.
  5. Información, no recomendaciónDatos de casi un siglo de EE. UU. y condiciones de septiembre de 2026. Con dinero prestado puedes perder más de lo que tenías: si dudas, consulta a un asesor independiente.

Comparar rentabilidades sin mirar el riesgo es comparar coches sin mirar el consumo.

El fondo A rindió un 10 % al año con una volatilidad del 20 %. El B, un 7 % con una del 8 %. ¿Cuál es mejor? Depende de lo que hagas con él.

  1. Lo que se puede escalarSi mezclas B con dinero prestado, o A con dinero seguro, cambias la dosis de riesgo de cada uno. Lo que no cambias es cuánto paga cada uno por cada punto de susto.
  2. Esa es la cifraLo que rinde por encima de lo seguro, dividido entre lo que se mueve. Con ella, A y B se comparan de verdad.
  3. En esta lecciónLos ratios que lo miden, uno a uno y con la cuenta delante: Sharpe, Sortino, Calmar, el alfa y el ratio de información. Y cómo se maquillan.

El ratio de Sharpe: lo que ganas por encima de lo seguro, dividido entre lo que se mueve.

William Sharpe lo propuso en 1966 y le dieron el Nobel en 1990. El ratio de Sharpe mide cuánta rentabilidad extra te paga una inversión por cada punto de volatilidad.

Sharpe = (rentabilidad − lo seguro) ÷ volatilidad

La bolsa de EE. UU., media de cada año11,9 %
Las letras del Tesoro, lo seguro3,4 %
La prima de cada año, de media8,4 puntos
Lo que se mueve esa prima19,7 puntos
8,4 ÷ 19,7Sharpe de 0,43

Se usa la media de cada año, no la compuesta, y la volatilidad de la prima, no la de la bolsa. Son detalles, pero cambian la segunda cifra decimal.

Un Sharpe de 0,4 es lo normal en bolsa a largo plazo. Uno de 1 sostenido durante décadas, rarísimo.

Con casi cien años de datos, la bolsa, los bonos de empresas buenas y un 60/40 rondan el 0,45. Los bonos del Tesoro y el oro, menos de la mitad: pagaron poco por lo que se movían.

Ojo con los periodos cortos. De 2010 a 2025, la bolsa tuvo un Sharpe de 0,98, más del doble de su historia. No era mejor: le tocaron años buenos. Y compara siempre con la misma frecuencia: un Sharpe calculado con datos de cada mes hay que multiplicarlo por la raíz de 12 para pasarlo a anual.

Ratio de Sharpe, 1928-2025

Con las letras del Tesoro como dinero sin riesgo y datos de cada año, en dólares.

Damodaran, NYU Stern, 1928-2025. Cálculo propio.

Más o menos bolsa cambia la dosis de riesgo, no lo bien que se paga.

Pon cada cartera en un mapa: a la derecha, cuanto más se mueve; arriba, cuanto más rinde. El Sharpe es la inclinación de la recta que sale de lo seguro y llega a cada punto.

Todo en bolsa, un 80/20, un 60/40 y un 40/60 quedan casi en la misma recta: entre 0,43 y 0,46. Elegir tu reparto no es elegir una cartera más eficiente, sino cuánto riesgo aguantas. Los bonos solos quedan por debajo: rinden menos por cada punto que se mueven.

Rentabilidad frente a volatilidad, 1928-2025

Rentabilidad media de cada año y volatilidad, en dólares. Las rectas salen de las letras del Tesoro.

Damodaran, NYU Stern, 1928-2025. Cálculo propio.

Con un Sharpe más alto y algo de deuda, podrías rendir más con el mismo susto. En teoría.

  1. La ideaUn 60/40 tiene un Sharpe algo mayor que la bolsa. Si lo compras con un 60 % más de dinero prestado, se mueve como la bolsa, y debería rendir algo más.
  2. Con los datosDe 1928 a 2025, ese 60/40 con palanca habría rendido un 10,6 % al año frente al 10,0 % de la bolsa, pidiendo prestado al tipo de las letras del Tesoro.
  3. Con un tipo de verdadPagando un punto más que las letras, como un particular con suerte, la ventaja desaparece: un 10,0 % contra un 10,0 %.
  4. Lo que te llevasSi puedes pedir prestado barato, lo que importa es el Sharpe, no la rentabilidad: la dosis la pones tú. Por eso lo persiguen los profesionales. Cómo pedir prestado casi a ese tipo, lo verás en pedir prestado.

Sortino solo cuenta como riesgo los años malos. Y con eso, cambia el orden.

Al Sharpe le molesta igual un año del +40 % que uno del −40 %. El ratio de Sortino divide lo mismo entre la volatilidad de los años que quedan por debajo de lo seguro: solo los sustos de verdad.

Con casi cien años, la bolsa saca un 0,80 y las empresas pequeñas, un 0,90, aunque su Sharpe es peor, 0,37 frente a 0,43. Las pequeñas tienen años de +100 %, que el Sharpe castiga como riesgo y el Sortino no. Si para ti el riesgo es perder, no que suba de golpe, Sortino es más honesto.

Sharpe y Sortino, 1928-2025

El Sortino de las empresas pequeñas supera al de la bolsa aunque su Sharpe sea peor: sus años extremos son, sobre todo, hacia arriba.

Damodaran, NYU Stern, 1928-2025. Cálculo propio con datos anuales.

Calmar: lo que rindes al año por cada punto de caída máxima.

El ratio de Calmar divide la rentabilidad compuesta entre la caída máxima. Lo usan mucho los fondos que operan con futuros, porque responde a lo que pregunta un inversor: ¿cuánto me pagas por el peor trago?

Todo en bolsa: 10,0 % ÷ 65 %0,15
Un 60/40: 8,3 % ÷ 40 %0,21
Un 40/60: 7,2 % ÷ 26 %0,28

Su debilidad: depende de una sola caída. Un fondo con tres años de vida y sin crisis tiene un Calmar estupendo, porque aún no le ha llegado su peor año.

El alfa es lo que un gestor gana de más, una vez descontado el riesgo de mercado que corrió.

Un fondo que rinde más que el índice puede haberlo hecho solo con más riesgo: con beta alta, sube más cuando todo sube. El alfa de Jensen quita ese efecto.

alfa = rentabilidad − (lo seguro + beta × prima del mercado)

El fondo rinde12,0 %
Lo seguro3,0 %
Su beta, por la prima del mercado: 1,3 × 79,1 %
Lo que debía rendir por su riesgo12,1 %
Alfa−0,1 puntos

Ganó por dos puntos al índice, que rindió un 10 %, y no aportó nada: se movía 1,3 veces lo que el mercado. Eso lo consigues tú con un poco de palanca, sin pagar su comisión. Si divides lo que rinde por encima de lo seguro entre su beta, sale otro ratio, el de Treynor.

Para juzgar a un gestor: cuánto gana a su índice, entre cuánto se separa de él.

El error de seguimiento mide cuánto se separa un fondo de su índice cada año. Un indexado, casi nada; un fondo activo, de 3 a 8 puntos. El ratio de información divide lo que gana al índice entre esa separación.

El fondo gana a su índice+1,5 puntos al año
Se separa de él, de media6 puntos
Ratio de información0,25

Un 0,5 sostenido es excelente y muy raro. Y aun así, cuesta años distinguirlo de la suerte: lo verás con números en por qué no se le gana al mercado.

Mide cualquier fondo con las cifras de esta lección.

Pega la rentabilidad de cada año que trae la ficha de un fondo. Prueba con el tuyo y con el que te ofrezca tu banco, frente al S&P 500 de los mismos años.

Mide cualquier fondo

Los ejemplos son de 2016 a 2025, en dólares salvo «Mundo €». El fondo «Activo» es inventado: rinde algo menos que el índice y cae más.

Pruébalo. Copia de la ficha de tu fondo la rentabilidad de cada año y pégala aquí, con un espacio entre año y año.

Ejemplos

Todo ratio se puede inflar. Estas son las cinco formas más habituales.

  1. Elegir los añosDe 2010 a 2025, la bolsa tuvo un Sharpe de 0,98. Con cinco años buenos, cualquier fondo parece un genio.
  2. Precios que no se muevenEl capital riesgo, los inmuebles o los préstamos entre particulares se valoran pocas veces al año. Su volatilidad sale baja porque nadie la mide, no porque no exista.
  3. Vender segurosVender opciones gana un poco casi todos los meses y pierde mucho de golpe. Su Sharpe parece estupendo hasta el día de la caída.
  4. Los que desaparecenLos fondos que van mal se cierran o se fusionan, y sus cifras salen de las estadísticas. Las medias que quedan son las de los supervivientes.
  5. Demasiado perfectoBernard Madoff decía ganar casi un 1 % todos los meses durante años: un Sharpe de ensueño. Era un fraude, y esa cifra fue la primera alarma que nadie quiso ver.

Comprueba lo que has aprendido.

Pasas de un 60/40 a todo en bolsa. ¿Qué pasa con el ratio de Sharpe, según casi cien años de datos?

Un fondo rinde un 2 % más que el índice, con una beta de 1,4. ¿Qué te dice el alfa?

Lo que te llevas de esta etapa.

  • Sharpe: lo que rinde sobre lo seguro, entre lo que se mueve. A largo plazo, en bolsa, ronda el 0,4.
  • El reparto entre bolsa y bonos cambia la dosis de riesgo, no el Sharpe.
  • Sortino solo castiga los años malos; Calmar, la peor caída.
  • El alfa descuenta el riesgo de mercado; el ratio de información, la separación del índice.
  • Cualquier ratio se maquilla: con pocos años, precios suavizados o cifras demasiado perfectas.

La pregunta siguiente: todas estas cifras miran atrás. ¿Cómo se mira hacia delante sin inventarse un único número?