Etapa 1Por qué invertir

Nivel principiante, etapa 8: Tu reparto

Ya tienes las dos piezas: ahora, cuánto de cada una.

Las acciones, o renta variable, hacen crecer tu dinero a largo plazo, pero se mueven mucho. Los bonos de calidad, o renta fija, crecen menos, pero amortiguan las caídas. Qué parte pones en cada una es tu asignación de activos: la decisión que más pesa en lo que hará tu cartera.

Piensa en un velero. La vela te da velocidad, pero cuanta más llevas, más se inclina el barco con cada racha de viento. El lastre no te hace avanzar, pero te mantiene derecho.

Velas y lastre: 98 años de cada reparto

Bolsa y bonos del Tesoro de EE. UU. desde 1928, rebalanceando cada año.

Pruébalo. Mueve el reparto y mira tres cosas: cuánto avanzó el barco, cuánto se inclinó y cuánto tiempo pasó bajo el agua.

Valores

Con un 70 % en bolsa y un 30 % en bonos, el barco avanzó un 5,6 % al año de media.

Su peor año fue 1974, con un −26,6 %. La caída más honda desde un máximo, entre 1973 y 1974, llegó al −38,5 %.

El periodo más largo por debajo de su máximo empezó en 2000 y duró 13 años.

Tu dinero, por capas: primero lo seguro, luego lo que crece.

  1. El colchónTu fondo de emergencia: entre seis meses y dos años de gastos, según lo estables que sean tus ingresos, en una cuenta remunerada o un fondo monetario. Va siempre lo primero. Lo calcularás en el plan de inversión.
  2. Lo que tiene fechaEl dinero que vas a necesitar pronto, como la entrada de un piso. Si es en menos de tres años, en depósitos o letras; entre tres y cinco, sobre todo en renta fija corta. No en bolsa.
  3. El núcleoLo que no vas a tocar en muchos años: fondos indexados de todo el mundo, baratos, con tu reparto entre bolsa y bonos. Aquí va casi todo.
  4. Los satélites, si quieresUna parte pequeña, por ejemplo hasta un 5 o un 10 % entre todos, para oro, bitcoin o alguna idea tuya. Con un límite, reajustándola cada año y con dinero que puedas perder.

Se llena de abajo arriba

Cada capa se llena cuando la de debajo ya está completa.

Cuanta más bolsa, más hondas y largas son las caídas.

Se dice que una cartera está «bajo el agua» mientras no vuelve a su máximo anterior. Con todo en bolsa, y descontada la inflación, tras el año 2000 pasó catorce años así.

Pero sin acciones tampoco hay calma. Entre 1940 y 1981, la inflación se comió más de la mitad del poder de compra de los bonos del Tesoro de EE. UU.

Cuánto se hundió cada reparto

Pruébalo. Mueve el reparto y compáralo con la línea gris, que es todo en bolsa.

Profundidad de la caída del reparto elegido100 % bolsa, como referencia

Decide el reparto por tu vida, no por las noticias.

Muchos gestores suben o bajan la bolsa según lo que creen que va a pasar. Es la gestión táctica, y acierta muy poco.

La alternativa es decidir el reparto según tu vida: para qué es el dinero, cuándo lo necesitarás, lo estables que son tus ingresos y cómo llevas los sustos. Y mantenerlo pase lo que pase. Lo cambias cuando cambia tu vida, no cuando cambian las noticias.

Con el tiempo, bolsa y bonos se mueven distinto y el reparto se desvía. Devolverlo a su sitio es rebalancear, y lo verás en el plan de inversión.

Tres preguntas antes de decidir cuánto riesgo asumir.

  1. ¿Cuánto aguantas?Cuánto te afecta ver caer tu dinero. Si nunca has vivido una caída fuerte con dinero de verdad, lo normal es creer que aguantas más de lo que aguantas. Perder 1.000 € duele bastante más de lo que alegra ganarlos.
  2. ¿Cuánto puedes perder?Cuánto podrías perder sin que cambie tu vida. Depende de tus ingresos, tus deudas, tu colchón y, sobre todo, de cuándo necesitarás el dinero.
  3. ¿Cuánto necesitas?Cuánta rentabilidad te hace falta para llegar a tu objetivo. Si ahorras a buen ritmo y tus metas son realistas, quizá no necesites arriesgar tanto.

Tu sueldo también es parte de tu cartera.

A los 30 años, tu mayor riqueza no está en el banco: son los sueldos que cobrarás hasta jubilarte. Los economistas lo llaman capital humano, y cambia cuánto riesgo puedes asumir.

  1. Un sueldo estable se parece a un bonoSi eres funcionario o tu empleo es muy seguro, tu trabajo ya te da la estabilidad de la renta fija. Puedes llevar más bolsa.
  2. Un sueldo inestable se parece a una acciónSi eres autónomo, vives de comisiones o trabajas en un sector que sufre cuando cae la bolsa, lleva más renta fija y más colchón.
  3. Con los años, cambiaCuanto más cerca estás de jubilarte, menos sueldos te quedan y más pesa lo ahorrado. Por eso el reparto suele volverse más prudente con la edad.

¿Y si llevas toda la vida el 100 % en bolsa?

En 2023, tres profesores, Aizhan Anarkulova, Scott Cederburg y Michael O'Doherty, estudiaron más de un siglo de datos de 38 países. Compararon dos formas de ahorrar para la jubilación: meter bonos poco a poco con la edad, o llevar toda la vida el 100 % en bolsa, mitad de tu país y mitad del resto del mundo.

Ganó la segunda: más dinero al final y menos riesgo de quedarse corto.

  1. Por quéA lo largo de décadas, los bonos pierden a menudo contra la inflación. Y una bolsa repartida entre muchos países se recupera antes de lo que parece.
  2. La letra pequeñaHay que aguantar caídas del 50 % sin vender, y quizá más de una. Casi nadie sabe si puede hasta que le pasa.
  3. Lo razonableSi eres joven, tienes un buen colchón, un trabajo estable y ya has vivido una caída sin vender, mucha bolsa tiene sentido. Si no, unos bonos que te dejen dormir valen más que un punto de rentabilidad que acabarías abandonando.

Tres reglas clásicas para orientarte.

No hay una fórmula exacta, pero sí tres reglas que mucha gente ha usado de punto de partida: 110 menos tu edad; el doble de la caída que aguantarías sin vender (si aguantas un 30 %, un 60 % en bolsa); y la horquilla del 25 al 75 % de Benjamin Graham.

La regla de la edad tiene trampa: importa cuándo necesitarás el dinero, no cuántos años tienes. Y cuánto aguantas solo lo descubres de verdad en una caída.

Dónde apuntan las reglas clásicas

Pruébalo. Pon tu edad y la mayor caída que aguantarías sin vender, y mira dónde coinciden las tres reglas.

Las tres reglas se solapan entre el 60 % y el 75 % en renta variable.

Cada punto de rentabilidad se paga en caídas.

Las rentabilidades del pasado no se repetirán igual. Pero las caídas del pasado sí son una buena medida de lo que te puede tocar aguantar.

Por eso es más sensato elegir el reparto por el peor escenario que toleras que por la rentabilidad que te gustaría.

Lo que cuesta, en caídas, cada punto de rentabilidad

Pruébalo. Pulsa cualquier reparto. El resaltado es el que elegiste en el velero.

Tu punto de partida, en cinco preguntas.

Las reglas anteriores dan un rango; tu vida lo concreta. Contesta con sinceridad, sobre todo a la pregunta de la caída: es la que casi todo el mundo acierta en el papel y falla en la realidad.

El resultado es un punto de partida, no una recomendación personal. Si dudas entre dos repartos, empieza por el más prudente. Toda la guía usará este reparto en sus gráficos.

Tu punto de partida

Pruébalo. Contesta las cinco preguntas. El resultado aparece al momento.

1. ¿Cuándo vas a necesitar este dinero?
2. Tus ingresos son…
3. ¿Tienes un fondo de emergencia?
4. Si tu cartera cayese un 30 % en un año…
5. ¿Has vivido una caída fuerte con dinero invertido?

Contesta las cinco preguntas y aquí aparecerá tu reparto.

Comprueba lo que has aprendido.

Tienes 30 años y ahorras para la entrada de un piso que comprarás dentro de tres. ¿Cuánto de ese dinero pondrías en bolsa?

Dudas entre un 60 % y un 80 % en bolsa. ¿Por cuál empiezas?

Lo que te llevas de esta etapa.

  • Cuánta bolsa y cuántos bonos es lo que más decide cómo se comportará tu cartera.
  • Primero el colchón y el dinero con fecha; luego, el núcleo indexado; los satélites, pequeños.
  • Decide el reparto por tu vida, no por lo que creas que hará el mercado.
  • Prepárate para caídas tan duras y largas como las de la historia. Sin acciones, la inflación también hunde barcos.
  • Si dudas entre dos repartos, empieza por el más prudente: subir el riesgo después es fácil; recuperarte de vender con pánico, no.